Artemisa

Es tentador considerar, desde luego, que la mayor parte de la magnifica pintura de Artemisia Gentileschi no solo es una defensa de la fortaleza y la integridad de las mujeres, sino incluso una venganza contra el sexo masculino, contra Tassi que la violó y la engaño, contra su padre que la recluyo y la hizo pasar por la humillación publica de aquel juicio demoledor para su nombre y que ademas la malcaso contra Pierantonio, el marido, que una y otra vez la fallo y le complico la vida.
Pero lo importante de su creación no radica en ese discurso, sino en su calidad intrínseca, en la forma como ella supo transformar su dolor y su rabia en material artístico, creando a partir de esos sentimientos una obra llena de pura energía, sensualidad y drama. Mas allá de las razones psicológicas-conscientes o inconscientes- que subyacen en su mundo creativo, la suya es sobre todo la obra de una grandísima pintora, que domina sin ninguna vacilación la técnica necesaria para dar salida a su mundo interior, un logro que esta en verdad al alcance de muy pocos creadores. Y eso es lo que, como artista, la situa muy por encima de lo comun y la convierte en uno de los pinceles más importantes y originales del s. XVII.